
Deje de desperdiciar su espacio al aire libre en invierno
La mayoría de las zonas destinadas a comer al aire libre simplemente dejan de funcionar cuando baja la temperatura. Puede tener una hermosa pérgola, pero esta se convierte en un lugar inútil durante cuatro meses al año. Podemos solucionar esto con calentadores infrarrojos resistentes al agua.
Aquí está el secreto: no intente calentar el aire. Si utiliza un sistema de aire forzado, en realidad está tratando de calentar el viento, y el viento siempre gana. Los calentadores infrarrojos son diferentes: emiten calor directamente hacia los invitados y sus mesas. Ni siquiera es necesario encerrar el espacio para que se sientan cómodos.
Cómo funciona realmente
Utilizamos calentadores con un alto índice de protección contra el agua; en otras palabras, no se dañarán la primera vez que llueva. La tecnología utilizada son ondas infrarrojas de onda corta. Estas ondas viajan a través del aire sin perder su energía. Tan pronto como golpean algo, como un abrigo de lana o una mesa de madera, se convierten en calor. Es instantáneo.
Pero hay que ajustar bien la potencia. Si su techo es alto, necesitará más potencia. Por lo general, una unidad de 1500W a 2500W es suficiente para mantener a la gente cómoda cuando la temperatura exterior es de 5°C.
Y, por favor, no escatime en el espaciado entre las unidades. Colóquelas cada 2 a 3 metros. No hay nada peor que que un invitado dé dos pasos hacia la izquierda y de repente sienta un soplo de aire frío. Esos “puntos fríos” arruinan el ambiente.
Problemas comunes en la instalación
Un consejo sobre la electricidad: estos dispositivos consumen mucha energía. No puede conectar cinco de ellos a una toma eléctrica normal, sino tendrá que lidiar con un interruptor que se apaga en pocos minutos. Necesita un circuito dedicado y cables resistentes para asegurarse de que la energía sea estable.
Luego está la altura. Las lámparas de alta potencia se calientan mucho en su punto de origen. Si las instala demasiado bajas, terminará quemando las cabezas de los invitados, mientras que sus pies siguen estando helados. Manténgalas a al menos 2.5 metros de altura. Así, el calor se distribuye de manera uniforme.
Conclusión
Es matemática simple: cuando la gente está cómoda, se quedan más tiempo. Piden esa botella de vino adicional o ese postre que no planeaban pedir. Al controlar la temperatura, deja de preocuparse por el clima y puede llenar sus asientos durante la temporada baja. Así, convierte un problema estacional en una fuente constante de ingresos.